viernes, 28 de agosto de 2009

2

¡Oh libertad!
Tan ingnorada y deseada
desde aquí te veo
tú sobre el palpitante lago azul
y yo en esta ignorante orilla,
gritando, siempre gritando.

1

Lloro y deseo
¡oh noche!
que él llegue
y me lleve,
sacudiendo mi yugo,
a esa ciudad volada
sobre ese mar sangriento.